
Estamos viviendo una gran tragedia en España. Ante situaciones de este calibre algo nos mueve y conmueve por dentro.
Todos los días ocurren accidentes y hechos trágicos pero al producirse aisladamente pasan más desapercibidos, en cambio cuando el accidente en cuestión es de la envergadura del que acaba de ocurrir en Barajas (Madrid) la conmoción se generaliza y multiplica.
Todos queremos ayudar y los dispositivos de asistencia a las víctimas responden rápida y eficazmente colaborando de forma bien organizada y desinteresada.
Mi reconocimiento desde aquí a todos los profesionales y voluntarios que prestan su ayuda con generosidad, movidos por un sentimiento de solidaridad y empatía hacia los afectados.
El hombre, como siempre digo, está lleno de buenos sentimientos, no hay más que ver la respuesta de la sociedad ante las personas fallecidas, heridos y familiares.
Lo triste es que sólo nos mostramos solidarios cuando ocurre algo muy gordo y no actuamos en el día a día con tantas personas que tenemos junto a nosotros y que también nos necesitan.
Mis mejores deseos de pronta recuperación a los heridos y de consuelo y ánimo para las familias de los fallecidos.
